Crece la importancia del Antimonio en la industria de los semiconductores

Semimetal que incrementa la dureza y resistencia a esfuerzos mecánicos de la aleación, el Antimonio goza de una importancia creciente en la industria de los semiconductores.

Por sus buenas actitudes expectorantes, eméticas y purgantes, también se usa en medicina. Sin embargo, uno de sus mayores destinos es la industria del Plomo y Estaño para refinar minerales de Cobre y Plomo, para hacer tipos de imprenta y en aleaciones.

 

 

El Antimonio es un elemento semimetálico de color blanco azulado, brillante y frágil, que aumenta la capacidad de carga y, por tanto, su rendimiento en la fabricación de las planchas de plomo de baterías eléctricas.

Al mismo tiempo, al alear el Plomo con antimonio, se incrementa su dureza y resistencia mecánica.

 

Su aspecto

El Antimonio se emplea, asimismo, en la fabricación de la aleación PEWTER, como agente aleante del Estaño. Aleación de bajo punto de fusión, pero resistente y muy utilizada en la antigüedad.

Actualmente la aplicación del antimonio más importante es como retardante de llama, en forma de trióxido, para tejidos y otros soportes.

Otros usos del antimonio:

• Vulcanizado del caucho
Catalizador de reacción de polimerización del PET.
• Agente de refino del vidrio y de decoloración.
• Pigmentos.
Dopante en semiconductores, cuando se añade antimonio de alta pureza.
• Detectores de infrarrojos y diodos.

Acomet Metales y Minerales suministra el antimonio con las siguientes características:

Antimonio Metal:
   Composición: 99,65% Sb min.
   Formato: lingotes 15-25 Kg
   Embalaje: Paquetes.

 

Dónde se encuentra

El Antimonio es un metaloide gris brillante que existe en la naturaleza como una estibina mineral de sulfuro. El número atómico de antimonio es 51, y su símbolo químico es Sb, que se deriva del término latino "stibium".

 

Los compuestos de Antimonio, comúnmente conocidos con el nombre árabe '' kohl '', se han utilizado como cosméticos y medicamentos desde la antigüedad. El Antimonio metálico fue reconocido erróneamente como plomo cuando se descubrió por primera vez.

 

Historia del Antimonio

Estudios arqueológicos e históricos indican que el antimonio y sus sulfuros han sido usados por los humanos al menos durante los últimos seis milenios.

 

En la antigüedad la antimonita o estibina, Sb2S3, la forma más común de sulfuro de antimonio fue el principal ingrediente del “kohl”, una pasta negra usada por los egipcios, entre otros, como maquillaje para los ojos.

 

Los babilonios conocían la forma de obtener antimonio de sus compuestos y lo usaban como ornamento para vasijas.

 

El alquimista Basil Valentine (1565-1624), presentado a veces como el descubridor de este metal, fue el primero en describir la extracción de antimonio de sus compuestos en su tratado “Triumph Wagens des Antimonij” (El carro triunfal del antimonio).

 

El nombre Antimonio viene de una latinización de la palabra árabe انتيمون ("al-ithmīd"), que a su vez consistía en una arabización de la palabra latina stibium.

 

Otras teorías sugieren que el Antimonio es un compuesto de las palabras latinas “anti"(miedo) y “mono” (solo); lo que haría referencia a su existencia en la naturaleza normalmente como compuesto.

 

Tras la invención de la imprenta en el siglo XVI el antimonio fue usado como aleante para los sellos tipográficos. Al enfriar, el antimonio líquido tiene la propiedad excepcional de expandirse mientras se solidifica.

 

De este modo, consigue rellenar las grietas de los moldes, por lo que las aristas de las piezas que se obtienen son muy afiladas. Por esta razón, se usó para hacer tipos de imprenta. En el siglo XIX su aleación con zinc (metal inglés) fue utilizada en los cubiertos, palmatorias y candelabros.

 

Tras el invento del acumulador eléctrico se comprobó que el uso de la aleación de plomo y Antimonio hacía durar mucho más a los mismos.

 

Durante la Primera Guerra Mundial se alcanzó un máximo de producción, debido a su uso armamentístico, ya que este semimetal aumenta mucho la dureza y la fuerza mecánica del plomo y del estaño. Con el desarrollo de la industria automovilística el uso del antimonio ha ido aumentando año tras año, aunque los niveles de la Primera Guerra Mundial no se volvieron a alcanzar hasta los años 1990.

 

 

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